Inteligencia emocional en Navidad.

100_0514.JPG

 

Hoy me topé con una situación muy extraña, que ciertamente me dejó descolocado. Resulta que fui a comprar al supermercado de mi barrio y vi a vario/as cajeros enfadados gritando, el caso que un momento después, pude percibir la situación muy perplejo, y era la siguiente: un chico increpaba a su compañera, tratándola con muy pocos modales. Realmente me costó guardar la compostura y evadirme de un tema, imagino de empresa, que arreglaban a gritos.

Hoy, a día 22 de Diciembre, hago una reflexión: actualmente hay una evolución humanista simbólica en toda la sociedad, pero, ¿Nos involucramos de verdad en el cambio?

Creo que debemos entender al prójimo en cualquier situación de nuestra vida, por ejemplo en el mundo empresarial; ya sea un supermercado pequeño, un comercio mayorista, los empleados deberían de estar obligados a efectuar cursos de «inteligencia emocional».

Señores, el mundo evoluciona a pasas agigantados, la mano de obra de poca cualificación deja poco a poco paso a nuevas tecnologías, como robots automatizados, máquinas transportadoras, y muchas más tecnologías. No nos queda más de una década para que este tipo de tecnologías empiecen a implantarse, por ejemplo en el sector del taxi en Francia, o en Estados Unidos, ya se están construyendo taxis automáticos sin conductor.

A día de hoy, debemos aportar algo más a la sociedad que mano de obra, debemos de ser competentes en lo que hacemos, abrir los ojos a que; si tenemos ventaja competitiva en nuestro negocio, es cuestión que aparezca un negocio con una tecnología más avanzada para robarnos cuota de mercado, e incluso dejarnos sin clientes.

El mundo evoluciona, y las personas ahora más que nunca debemos de ser conscientes que somos el potencial más valioso, debemos de valorar y amar nuestro empleo, y las personas con las que tratamos en el. Y aunque tengamos un mal día, e incluso si no nos apetece, ya que la jornada laboral es de 40 horas semanales, más del horario que uno emplea, a veces, en su propia casa.

Por eso mi consejo es:

  • Integra la inteligencia emocional en tu vida y mira a tu semejante como a ti mismo.
  • Ama tu trabajo, sonríe (estamos de paso), se feliz ;-).
  • Y regala sonrisas.

Porque en esta época de la tecnología; «la inteligencia emocional», es el único soporte que nos distingue de una computadora y de un programa de gestión más sofisticado, para efectuar nuestro trabajo. Es de prioridad entender que, nuestras emociones y nuestra empatía, nos hacen llegar a los demás.

Por ello, en estas navidades os invito a emplear vuestra «inteligencia emocional», para hacer vuestro momento presente, y el de los que tengáis a vuestro alrededor inolvidable.

José Palma Checa

José Palma Checa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *